Días pasados, se dio a conocer la noticia de una sobrefacturación de una empresa de limpieza contratada por el hospital Maciel. Dicha empresa, había cobrado unos U$S 118.000 por horas no trabajadas.
La solución a la que llegaron las autoridades del hospital, fue, que la empresa, no devolviera el dinero, y se pagara con “horas de trabajo”, hasta alcanzar el monto antes mencionado.
Dicha irregularidad se produce con la empresa donde la “pareja” del Senador Eleuterio Fernández Huidobro es propietaria o está en la dirección de la misma. La empresa Grupo Arles-Clanider S.A. fue contratada en primera instancia en forma directa, y luego por licitación. Anteriormente había prestado sus servicios para la intendencia de Montevideo.
Aparte de hacer limpieza en el hospital, la empresa, capacita a sus empleados, entre otras cosas, en sindicalismo, razones que según el director del hospital, mejoraban los servicios contratados?
Nos preguntamos: ¿para trabajar en la empresa, aparte de capacitarse en sindicalismo, es necesario ser militante o votante de la 609, o de la 7373?
¿Esto es, o no, clientelismo político? ¿Hubo un control eficaz?
Estamos ante una irregularidad, y sin duda, esta no es la mejor forma de manejar los fondos públicos, que son de todos los uruguayos.
El hospital Maciel debe exigir el retorno de ese dinero que pagó por horas no trabajadas.
El director del hospital, debió informar a las autoridades de ASSE, antes de realizar tal convenio para el pago de la sobrefacturación.
Lamentablemente, no es el único ejemplo del mal uso de los dineros públicos.
Días atrás, fue noticia el procesamiento, por simulación de delito, del vice-presidente de ANTEL, Gonzalo Perera, quien había contratado guardaespaldas, ahora cesados, para defenderse de supuestas amenazas, que él mismo había imaginado.
Esa contratación se pagó por cuenta de ANTEL, o sea de todos nosotros.
¿No habría que exigirle al Sr. Gonzalo Perera que devolviera a las arcas de ANTEL, lo que se pagó por concepto de guardaespaldas?
Al comenzar este gobierno, se acondicionó la casa del Dr. Tabaré Vázquez, a los efectos de que hiciera las veces de casa de gobierno, sustituyendo en parte las funciones que venía cumpliendo la residencia presidencial de la calle Suárez. Los gastos que demandó ese acondicionamiento, ¿se devuelven al terminar el mandato presidencial? ¿Quién los pagó?
Supongamos por un instante que el próximo presidente no quiera ir a descansar a la estancia Anchorena, y elige cualquier otra. Nos preguntamos, ¿los gastos de ese otro lugar para descansar, por cuenta de quién corren?
En fin, nosotros nos quedamos con la austeridad y el celo por los fondos públicos, que pregonó el Partido Nacional en toda su historia. Así lo demostraron con sus actitudes y su proceder, Oribe, Saravia, Herrera, Javier Barrios Amorín y Wilson.
Prof. José Luis Bringa
La solución a la que llegaron las autoridades del hospital, fue, que la empresa, no devolviera el dinero, y se pagara con “horas de trabajo”, hasta alcanzar el monto antes mencionado.
Dicha irregularidad se produce con la empresa donde la “pareja” del Senador Eleuterio Fernández Huidobro es propietaria o está en la dirección de la misma. La empresa Grupo Arles-Clanider S.A. fue contratada en primera instancia en forma directa, y luego por licitación. Anteriormente había prestado sus servicios para la intendencia de Montevideo.
Aparte de hacer limpieza en el hospital, la empresa, capacita a sus empleados, entre otras cosas, en sindicalismo, razones que según el director del hospital, mejoraban los servicios contratados?
Nos preguntamos: ¿para trabajar en la empresa, aparte de capacitarse en sindicalismo, es necesario ser militante o votante de la 609, o de la 7373?
¿Esto es, o no, clientelismo político? ¿Hubo un control eficaz?
Estamos ante una irregularidad, y sin duda, esta no es la mejor forma de manejar los fondos públicos, que son de todos los uruguayos.
El hospital Maciel debe exigir el retorno de ese dinero que pagó por horas no trabajadas.
El director del hospital, debió informar a las autoridades de ASSE, antes de realizar tal convenio para el pago de la sobrefacturación.
Lamentablemente, no es el único ejemplo del mal uso de los dineros públicos.
Días atrás, fue noticia el procesamiento, por simulación de delito, del vice-presidente de ANTEL, Gonzalo Perera, quien había contratado guardaespaldas, ahora cesados, para defenderse de supuestas amenazas, que él mismo había imaginado.
Esa contratación se pagó por cuenta de ANTEL, o sea de todos nosotros.
¿No habría que exigirle al Sr. Gonzalo Perera que devolviera a las arcas de ANTEL, lo que se pagó por concepto de guardaespaldas?
Al comenzar este gobierno, se acondicionó la casa del Dr. Tabaré Vázquez, a los efectos de que hiciera las veces de casa de gobierno, sustituyendo en parte las funciones que venía cumpliendo la residencia presidencial de la calle Suárez. Los gastos que demandó ese acondicionamiento, ¿se devuelven al terminar el mandato presidencial? ¿Quién los pagó?
Supongamos por un instante que el próximo presidente no quiera ir a descansar a la estancia Anchorena, y elige cualquier otra. Nos preguntamos, ¿los gastos de ese otro lugar para descansar, por cuenta de quién corren?
En fin, nosotros nos quedamos con la austeridad y el celo por los fondos públicos, que pregonó el Partido Nacional en toda su historia. Así lo demostraron con sus actitudes y su proceder, Oribe, Saravia, Herrera, Javier Barrios Amorín y Wilson.
Prof. José Luis Bringa

No hay comentarios:
Publicar un comentario