domingo, 4 de octubre de 2009

EL MEJOR CANDIDATO A PRESIDENTE

El mejor candidato a presidente, no es aquel que cree tener la “exclusividad” para representar a los pobres. Primero que Mujica dista mucho de ser pobre. Ojala todos los pobres tuvieran dos senadores en la familia. Así es muy fácil hacerse el pobre.


Mujica usa, utiliza su apariencia, que es un disfraz, pero cuando estamos eligiendo candidato a presidente, el mejor, no es aquel que anda en chancletas, no se cambia la camisa, y su mujer no se peina, ni se maquilla.


Y lo decimos con mucho respeto, porque creemos que cada uno anda esta vida, en una mezcla entre el como se quiera, como se pueda y como le guste.

Que quede claro, que el mejor candidato a presidente, es aquel mejor preparado para el manejo superior de la administración pública. Un presidente debe manejar el concepto de la administración en aquella famosa definición de Henry Fayol, ingeniero francés, que decía que administrar era prever, planificar, supervisar, mandar, delegar, dirigir, armar equipos, coordinar actividades, en definitiva ser un gran director de orquesta.


Esas son, entre otras, las cualidades que debe reunir un presidente.

Sí es difícil, ser presidente de un club de baby fútbol, o de una comisión de fomento de un barrio, cuánto más difícil será gobernar un país.

El mismo Astori, dijo en la elección interna que Mujica representaba el caos.

A su vez Mujica expresó, que le habían dado “más pelota” Atchugarry y Bensión cuando fueron ministros de economía que el propio Astori que era de su partido.

Esa dupla de candidatos a la presidencia y vice presidencia es en definitiva, un “matrimonio por conveniencia”, hasta el 25 de octubre y hasta el balotage, y que luego de esos episodios, va a terminar en “riñas y disputas”.

Frente a eso, se planta el Partido Nacional, ofreciendo certezas, confianza, credibilidad, equipo y un rumbo seguro.


Sin dudas, que nuestros candidatos Lacalle y Larrañaga son los mejores exponentes que hoy puede reunir el Uruguay, para embarcar a nuestros compatriotas, como decía Wilson, en una enorme y arrolladora ola de esperanza compartida.

Prof. José Luis Bringa